miércoles, 7 de septiembre de 2011

Los cambios de verdad

Desde hace tres meses a la fecha hemos sido testigos de una serie de movilizaciones sociales, es necesario poner todo en un justo contexto y darse cuenta que existe un proceso social que avanza y que no se detuvo como se pensó en un momento determinado. En el año 2006 la Revolución Pinguina daba los primero avisos que el sistema de educación estaba agotado, era cosa de tiempo que esto ocurriera, pues el costo de la educación era cada vez mas alto y ademas de ello la calidad dejaba mucho que desear.
Esto producía el fenómeno natural una segmentación brutal que daba a entender que la "Educación es un bien de consumo", como lo decía el Presidente Piñera, debido a que se compra la instrucción que se puede pagar. Todo avalado por el Lucro indiscriminado que produce este nuevo negocio de la educación, que jamas ha sido regulado por legislación alguna de forma directa, sino por el mercado, es decir la Ley de la Oferta y la demanda. Pero no es la Educación en si la que esta haciendo crisis, sino el sistema en su totalidad debido a que el rol del Estado no se define aun con 20 años de democracia. Me explico el Estado actualmente cumple un rol subsidiario es decir solo interviene cuando los privados no lo hace o lo hacen mal, esto en todo orden de cosas.
Si analizamos detenidamente este concepto se puede deducir claramente porque se produce esta perdida de calidad en la Educación publica que es lo que esta pasando en la salud y como el propio Estado esta limitado acoger a los sectores mas desvalidos.
La posibilidad cierta que se termine con esta tan profunda crisis es que realmente los politicos no hagan oídos sordos del malestar social que vive en la base y se puedan hacer cambios tan profundos como sentar las bases para una nueva Constitución. El descrédito que se ha ganado la política es solo porque no se ha modificado nada de forma profunda, sino que solo se ha administrado un modelo que segmenta y crea grandes diferencias sociales que se ven realzadas en servicios básicos y en la educación que era un medio para superar la pobreza.
No se soluciona una crisis de estas características con mesas de dialogo, sino con un acuerdo amplio que pasa por todos los sectores politicos y sociales para construir una nueva base institucional plasmada en la necesidad de crear una asamblea constituyente que fije un nuevo texto y que fije el rol del Estado.
En resumidas cuentas vivimos una época en la cual los cambios se harán por el avance de un proceso que guía las conciencias de diferentes sectores del país que tiene claras sus reivindicaciones. Es hora que el Gobierno la oposición esten dispuestos a recoger el sentir popular y no se comporten como lo hicieron en antaño los Gobiernos del parlamentarismo chileno.
Los procesos sociales no se detienen solo viven pausas en la historia que pueden ser los momentos que tienen los hombres de Estado para formular los caminos que encausen a los actores sociales haciendo avanzar al pais.


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