viernes, 2 de septiembre de 2011

Reencuentro


No sirvo para escribir realismo. Durante estos últimos años me he convencido a la fuerza de que pertenezco a esta raza de seres vivos llamados “humanos” y que soy tan real como la sábana que me cobija mientras trato de pulsar adecuadamente cada letra en el teclado. Mi nombre es Annabel Lee H. y quizás no todo lo que escriba es fiel copia de la realidad. No soy periodista ni trato de serlo, no uso Twitter (la verdad no tengo idea como se usa el famoso “pájaro azul”). Escribo por placer y terapia (¿) , aunque he de admitir que me separé alegremente de las palabras el día en que mi vida era casi perfecta (al menos así lo creía) tan perfecta que no necesitaba expresarme más que con abrazos, caricias, besos y todas las interacciones humanas en las que el día de hoy soy más sabia. Sin embargo, olvidé por completo que no hay nada más interesante y hermoso que poder expresar todo ese tacto humano en una hoja, virtual o no. Hoy estoy tan arrepentida como entusiasmada de reencontrarme con este amor de adolescencia y poder compensar con 439 palabras lo satisfecha que me siento de sus brazos abiertos y su falta de rencor. Gracias escritura y gracias Ale, mi boba, por mantener presente este amor que pensé se había apagado.

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