lunes, 5 de septiembre de 2011

Un día de duelo nacional distinto

Ayer por la tarde, mientras me informaba acerca de las novedades referidas al accidente del día Viernes, donde un avión de la FACH capotó y resultando fallecidas 21 personas, el Presidente de la República señaló que se decretaría dos días de duelo nacional (Lunes y Martes) en memoria de las víctimas.

Esta información me pareció adecuada e incluso pensé que hubiese sido mejor agregar un día más; sin embargo, a partir de ese momento me surgió la duda de sobre cómo serían estos dos días, cómo estaría la gente, los medios de comunicación, lo que transmiten los canales internacionales sobre nosotros, cómo sería el país en medio de este duelo.

Sincera y objetivamente, cuando recién se conoció la noticia del accidente, vi a muchas personas, gente trabajadora y mujeres dueñas de casa, sufriendo como si el más cercano de sus familiares estuviese desaparecido, lo que me llevó a pensar "Qué exageradas son, ni siquiera los conocieron en persona"...

Hoy, luego de salir a la calle, ir al trabajo y escuchar comentarios, sumados a que caí en la cuenta de algo que consideramos aceptable dentro de nuestra sociedad; pude encontrar respuesta, la que les planteo no como una certeza, sino como una apreciación personal.

La TV es el medio que llega más hondo a cada uno de los hogares chilenos, y prácticamente hacemos nuestra vida en función de ella. Es raro ya ver a familias sentarse a almorzar, a conversar, a descansar sin que la "caja mágica" esté encendida, o por último de fondo para no oír un silencio que nos asusta (me incluyo). Las personas han hecho de la televisión un integrante más de la familia (habiendo hasta peleas por quién pasa más tiempo con este integrante tan entretenido), siendo un escape, un refugio, una salida, a todas aquellas cosas de las que queremos escapar y que forman parte del mundo real en el que estamos insertos (hago causa común con Alexandra sobre este punto)... Si la TV recibe un trato más humano que el que ejercemos entre nosotros mismos, no es normal entonces que la gente se afecte tanto ante la pérdida de personajes como Felipe Camiroaga o Roberto Bruce, los que acompañaban a la gente haciéndolas reir un poco y olvidándose de sus realidades?


No reprocho la actitud de las personas, bajo ese supuesto es entendible; sin embargo, me molesta imaginar que si quizá en ese accidente no hubiesen ido 5 integrantes de un medio de comunicación las personas no le hubiesen tomado el mismo peso a lo que sucedió, a la tragedia en sí, a las nulas posibilidades de un operativo de búsqueda exitoso; las víctimas hubiesen sido sólo eso; víctimas, independiente de la labor social que se realizaría en la isla, y hoy, a 3 días del accidente, estaríamos ya con la programación habitual en cada uno de los canales de TV.

Ciertamente, la magia de la televisión ya no se ve reflejada en su calidad de intocable e implacable (prueba de esto es la muerte de un rostro importante de ella), sino en la capacidad de penetrar en lo más profundo de las personas (con temas muchas veces irrelevantes y poco nutritivos), sin haber una interacción real -y mucho más valiosa- entre el emisor y receptor, como en los viejos tiempos. 


Será entonces que quienes no estamos en la "caja mágica" somos menos que insignificantes para el resto?
Les dejo la interrogante.



À bon entendeur, salut.
Lu


2 comentarios:

  1. te respondo con otra pregunta.. pero con una cita del gran Ernesto Sabato:
    "(...)Sería eso, verdaderamente ¿toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?"

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  2. Demasiado cierto, no hay trascendencia de las cosas más allá de la que nosotros queremos otorgarles .

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